Suicidal Tendencies, Looking in Your Eyes, Join The Army (1987)
FABER, de J.M. Álvarez Fernández y Kepa Murua
La Editorial BASSARAI
tiene el gusto de invitarle a la presentación en ARTIUM de Vitoria a las 11 de la mañana
Jueves 19 de noviembre
del libro
FABER
Un libro que combina imagen y poesía para deleite de los sentidos.
Una edición de arte con fotografías y poemas de
José María Álvarez Fernández y Kepa Murua
Administración Bassarai
admin@bassarai.com
www.bassarai.com
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Más información sobre el libro: http://www.bassarai.com/pages/faber.html
Bob Marley & the Wailers, Mellow Mood, Bob Marley at his best (19??)
Ministry, Jesus built my Hotrod, Psalm 69: The Way to Succeed and the Way to Suck Eggs (1992)
El amor ya no es contemporáneo [Poemas y relatos 1997 – 2004] + El amor sigue sin ser contemporáneo [Poemas escogidos 2005 – 2009], de David González, y más
Ésta es la segunda edición corregida y aumentada de la antología originalmente titulada El amor ya no es contemporáneo [Poemas y relatos 1997 – 2004]. Cuando algún amigo me ha preguntado por un libro de David González para empezar, le he recomendado éste; ahora lo seguiré haciendo con más razón, pues aparte del motivo obvio de que es una antología, que ahora se ha completado hasta abarcar desde 1997 hasta 2009, me parece que la obra de David González, especialmente la suya, hay que mirarla así, como un todo en movimiento en el que van apareciendo diversas intenciones poéticas, siempre con una gran presencia de lo autobiográfico, hilo conductor, y con las emociones como punta de apoyo sobre la que se posa y gira el compás de su mirada poética de la vida. Tengo ganas de hablar sobre la inteligencia, sobre de qué está compuesta. También sobre el talento y su relación con la inteligencia. Y también sobre la inteligencia y su relación con el poder. Porque hay un tipo de inteligencia adecuada al poder, que encaja bien en los periódicos, en el canon del presente –tiempo de la política: “arte de lo posible”, como me comentó Leo del Mar en otro sitio- pero que, primero: se puede adquirir mediante el estudio (lo que es bueno) y, segundo: no es una inteligencia completa si no está acompañada de otros elementos que conforman la inteligencia, especialmente -pero no sólo- si hablamos de inteligencia poética o artística. Pero por encima de todo, y pese a las subidas y bajadas en el carrusel de la vida y la obra, pienso que hay ciertos principios grabados en la conciencia en torno a lo que uno es y lo que quiere hacer al escribir, de su deseo, su sentido en la vida, de manera casi preconsciente, donde también se encuentra su sentido del bien y el mal artístico, y que son las columnas sobre las que se explora y se hace o deja de hacer todo lo que se hace en una obra y en una vida, al menos en una vida de escritor. Es un camino sin retorno, y un camino que, conscientemente o no, se elige al principio. Éste es el caso de David González.
[Como están empezando a hacer ahora los críticos jóvenes:
Relación con la editorial: ninguna
Relación con el autor: amistad.]
Más info en la web de la editorial: http://www.bailedelsol.org
Y…
Mañana se presenta la antología en Madrid junto con el nuevo libro, una novela, de Jose Ángel Barrueco (os recomiendo daros una vuelta por su blog: http://thekankel.blogspot.com) Memorias de un cine de barrio, también editado por Baile del Sol.
Cartel de la doble presentación…
… y portada de Recuerdos de un cine de barrio…
…que, evidentemente, es obra de Miguel Ángel Martín, de quién podéis ver una exposición en la galería Garabat, de Bilbao (http://garabat.wordpress.com/) y que parace que también estará en la presentación de la que os estoy hablando, aunque no para presentar su propio libro nuevo:
Ministry, Burning Inside, The Mind is a Terrible Thing to Taste (1989)
Un par de poemas de «dedo d»
Ulal ulilal cantaba
Ulilal dal tupal ulilal
Ulatal pal triquifás trucumol
Utós tar, kalamás, iful ifol
Iful fal, bienymal
Campeoná tos dragón kamal
Campeoná kur da kurdá
Filinío mío, duma, dios Kan
Dios mosca, mierda, tachón
Ulilal dal tumal caramán
Al-yo al-mo al-go
Alveolo piridiabo, aguiriote formal
Cabo rabo, muerto lago en ademán
Además más; más, además
Nalgas faldas son al sol
………..Trapo es, es, trapo es
Qué is, qué son, son son
Es qué, si son sunsand?
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«Canción de Ulal». dedo d (1998)
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Tripi tupulal, mini fucutás
Casi gucuzals, uh-fastrispotiscunstans
Miquimal, cara puntincals
Zuti kinfuntal
Piriapoti zumpatumaturi cuglianta cugliá
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«Homenaje a Dave Lombardo». dedo d (1998)
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Presentación de TERRORIZER en Bilbao
Será el viernes 27 de noviembre a las 19:00 en la librería Elkar de Licenciado Poza, 14.
Ya os daré más detalles.
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Quiero aprovechar este post para agradeceros todos los mensajes, llamadas y entradas de blogs.
En el libro, que estaba ready hace tiempo, doy las gracias a algunas personas por determinados apoyos que para mí fueron muy importantes en su día. Si tuviera que escribir esa nota ahora, tendría que poner a unas cuantas más.
Muchas gracias.
TERRORIZER >>> ya en la calle
TERRORIZER
Autor: David Mardaras
Edición: Editorial Eclipsados
Caract: Año 2009, 80p, 185 x 185 mm.
ISBN: 978 84-937308-7-1
Más imágenes e información sobre el libro:
http://www.editorialeclipsados.bigcartel.com/product/david-murders-terrorizer
Estoy muy contento con la edición.
Ministry, Psalm 69, Psalm 69: The Way to Succeed and the Way to Suck Eggs (1992)
Miguel Ángel Martín en la galería Garabat, Bilbao
inauguración – 6 de noviembre – 20 H.
galeria garabat (Dos de mayo, 19 – Bilbao)
María Zambrano, Por qué se escribe (fragmento)
En vísperas de la aparición del libro con el que tanto he dado la paliza, me permito robarle esta entrada a Alfonso Xen. Rabanal y reproducirla aquí tal cual.
Un libro, mientras no se lee, es solamente ser en potencia, tan en potencia como una bomba que no ha estallado. Y todo libro ha de tener algo de bomba, de acontecimiento que al suceder amenaza y pone en evidencia, aunque sólo sea con su temblor, a la falsedad.
Como quien lanza una bomba, el escritor arroja fuera de sí, de su mundo y, por tanto, de su ambiente controlable, el secreto hallado.
Lo que se publica es para algo, para que alguien, uno o muchos, al saberlo, vivan sabiéndolo, vivan de otro modo después de haberlo sabido; para librar a alguien de la cárcel de la mentira, o de las nieblas del tedio, que es la mentira vital.
María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, 1904 – Madrid, 1991), filósofa y ensayista malagueña.
(Del artículo Por qué se escribe, Revista de Occidente, junio de 1934)
Citado por Xen en Crónicas para decorar un vacío (agujerito hacia la niebla)
Ágora
El sábado fuimos a comer a un restaurante oriental nuevo en la calle Ledesma. Primero tomamos unos ruedas en el Casco Viejo. Luego cruzamos el Puente del Arenal y subimos hasta Ledesma. Íbamos a comer y luego al cine. Hacía siglos que no íbamos al cine; pero nada es indispensable; ningún libro, ninguna película, quiero decir. Pedí un rioja en un bar taurino de Ledesma, frente al restaurante. Pedí y pagué el rioja, cogí también el periódico y salí fuera, a la calle radiante, a sentarme en el banco en que me esperaba ella. La cartelera. Los horarios. El Capitol está más cerca. Ágora de Amenábar. No hay duda.
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Es una intersección de cuatro esquinas: en una, el bar taurino; al otro lado de la calle, el restaurante; en otra, un edificio anodino, y en frente, al otro lado, una mole neoclásica de mastodónticas, aplastantes columnas jónicas, sede del Banco de Santander.
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En El Manifiesto Poético de Beñat Arguinzoniz hay una extraordinaria descripción de la ciudad burguesa como escenario del espectáculo de la vida cotidiana capitalista. “Casa de muñecas”, escribió o me dijo Beñat un día, no lo recuerdo con exactitud. La ciudad como decorado. Tanto más evidente cuanto más pequeña sea. Sobre todo, cuanto más pequeño sea su centro histórico, político y financiero. Esto, en Bilbao, se reduce al Casco Viejo, el Arenal y la Gran Vía y derredores. En el Arenal, contemplas los edificios desde la plataforma construida sobre la arena, esto es: desde cualquier punto del Arenal, y tienes la extraña sensación de estar ante un decorado y en un decorado. Es un conocimiento previo a la teoría… Los edificios, el Teatro Arriaga, por ejemplo, se te antojan pastelitos neoclásicos, neobarrocos, neoplaterescos, etcétera, dispuestos y trasladados allí desde la Gran Enciclopedia de la Historia del Arte Burgués Europeo. De modo que lo mismo aparece una confitera gigante con unas pinzas y se los lleva de allí en cualquier momento, en una bandeja; y levanta el suelo y también se lo lleva. Ésa es la sensación que tengo siempre en el Arenal. Es más: yo mismo me autopercibo como un gigante en este pequeño escenario, entre los pastelitos. Puede que aquí se halle la clave del famoso bilbainismo, no lo sé. Y en el Casco Viejo, lo mismo: el escenario es tan pequeño, y tan estrecho en este caso, y como… decorativo, como si fuese de cartón piedra, tan hiperreal, sobre todo cuando ha llovido, que a la gente se la ve enorme y cualquier característica física, pongamos por ejemplo las venillas de la nariz enrojecida de un txikitero, o la propia forma y el color de esa misma nariz, se multiplican por sí mismas hiperbolizándose, de modo que a menudo tienes la sensación de caminar no entre ciudadanos sino en un cotidiano desfile de cabezudos.
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Y yo soy uno de ellos, claro está. Y tú, si vienes a Bilbao, también. Porque es el escenario o contexto lo que nos da la forma, agiganta o enaniza, nos deja ser felices o nos aniquila entre sus formas y atributos.
Ledesma es una calle paralela al comienzo de la Gran Vía, zona de El Corte Inglés y el BBVA, el edificio más alto de la urbe, el que la gobierna; lo veo desde mi cuarto de baño. Al otro lado, pasando Ledesma, están los Jardines de Albia, donde se encuentran Sabin Etxea, sede del PNV, y el Palacio de Justicia (allí fue el juicio al anterior lehendakari, Ibarretxe, mientras era lehendakari; creo que no se llegó a celebrar, pero sí a escenificar). También hay una Iglesia en los Jardines de Albia: la Iglesia de San Vicente; y, al lado, entre la iglesia y Sabin Etxea, un edificio regentado y/o habitado por monjas, según creo, donde hace unos años mi hermano Vito y yo llevamos una serie de objetos, o quizá ropa, o dinero, incluso, no lo recuerdo bien, que nuestra abuela y nuestra tía-abuela, Bárbara y Teófila, que en paz descansen, nos encargaron llevar allí. Ya éramos mayores, pero nos reímos con la tontería de llegar con las ventanillas bajadas y abrir la puerta del coche para ejecutar la operación mientras escuchábamos… Iron Maiden, quizá. En el interior de los Jardines de Albia, de altos árboles, hay una estatua de Sabino Arana Goiri, fundador del PNV, con una placa en la que dice que vivió treinta y ocho tacos.
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Elegimos la película de Amenábar porque para nuestro gusto es el mejor director español de los últimos años y porque, por cuestión de distancias y horarios, el cine Capitol nos venía mejor. Yo había visto el anuncio en la tele y recordaba especialmente un plano en el que un combatiente –era Orestes, el prefecto– masacraba a otro –un cristiano– y saltaban un par de gotas al cristal de la cámara, por lo que esperaba mucha violencia estetizada, un alarde de técnica y estética, muy realista, una experiencia total, una inmersión, un poco a lo Dogma.
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Llegaron las dos y media y entramos al restaurante. Nos condujeron a nuestra mesa. Recorrimos la carta. Había platos chinos, japoneses, vietnamitas, tailandeses e indonesios. Pedimos los platos y el vino.
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La comida estaba muy buena. Tenían una gran carta de vinos. Pedimos un Viña Salceda, crianza, del 2005; estaba excelente. Al de un rato de estar sentados, me dice ella: “Pero si está ahí (o sea, detrás de mí) Patxi Lopez”. Me doy la vuelta y veo a la mujer de Patxi López sonriéndome con la misma sonrisa patricia con la que la había visto sonreír en la tele, exactamente la misma. Lo primero que piensas en una situación así es que entra dentro de lo posible que aparezca alguien con una pistola en la mano y le pegue dos tiros a López. Lo siguiente es descubrir dónde están los escoltas. No están. López y su mujer comen junto al ventanal que da a la calle, en una mesa colocada detrás de mí, a unos cinco metros de mi nuca. Lo siguiente que piensas es que los escoltas están fuera. Lo siguiente, que no hay escoltas. Y lo siguiente que la mujer de López es atractiva, igual de atractiva que en la tele, pero que te ha sonreído como a un ciudadano vasco más; una sonrisa para todos los vascos y vascas; y ¿qué habrá tras la sonrisa? En cualquier caso, nunca me han impresionado las personas famosas de ningún tipo. No entiendo, por ejemplo, el asunto de los autógrafos, y tampoco las firmas de libros. Es algo que no significa nada para mí. Por otra parte, es raro que un hombre me impresione. Lo único que me puede impresionar soberanamente es una mujer: Impresión, soleil levant.
“¿Qué hace Patxi López?”, le pregunté a mi soleil a media comida. “Fumar”, me dijo ella. “Y beber cerveza”, añadió. “¿Cerveza?… Hum…”, dije. Miré mi copa de caldo. Convinimos en que hubiera sido muy extraño ver al anterior Lehendakari comiendo allí tan sencillamente.
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Al Salir, en la encrucijada entre el banco de Santander, el bar taurino, el restaurante oriental y el edificio anodino, caí de puro placer, a cámara lenta, y dibujé un molino de hip-hop con mis piernas, pivotando sobre mi espalda y luego sobre el omóplato y el hombro, hasta quedar en pie de nuevo y seguir caminando calle abajo hasta el cine junto a mi soleil.
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Reprimí las lágrimas al final de Ágora. La escena era, simplemente, efectiva, y como tal la estaba viendo y juzgando a la par que la sentía. La película no fue lo que yo esperaba. Estéticamente, incluso en cuanto al guión, no era nada extraordinario, nada amerabaresco. Aquello era raro, parecía casi una película del montón, un entretenimiento discreto, sencillo. Pero partimos de la base de que Amenábar es el puto amo y puede hacer lo que quiera. Entonces, nos quedamos con la mosca tras la oreja: qué pasa aquí, qué ha ocurrido. El triángulo amoroso es convencional e irrelevante. Los textos informativos intermedios, los que aportan la información histórica para situarnos ante la parte que veremos a continuación, son un tanto cutres, alguno incluso me pareció mal escrito, pero el recurso del zoom out estratosférico: primero una vista de pájaro de la ciudad de Alejandría y luego un alejamiento de cámara de modo que se contempla la Tierra desde la distancia –es entonces, según creo, cuando aparecen los textos informativos–, y el recurso inverso: zoom in hasta que bajamos de nuevo a la ciudad y al centro de la acción que se reanuda, me parece que conforman una excelente metáfora de la globalización de la historia, es decir: al igual que los avances tecnológicos han producido una globalización del espacio terráqueo, vía google maps, por ejemplo, que nos da acceso a cualquier punto del globo, tenemos la posibilidad de volver a cualquier punto de la historia conocida –pero, ¿cuánto conocemos y cuánto la conocemos? – para contarla y conocerla de nuevo. Y eso en el cine de masas. Eso es lo que hace la película de Amenábar. No es una historia de amor. Es una película sobre las caras del poder, sobre la intolerancia fanática y sobre la cara más fascista y maniquea de la misma: las caras del obispo Cirilo y de los cuasi-paramilitares monjes parabolanos, con el enajenado Amonio en primer plano, gritando “Dios es uno. Dios es uno” –el triunfo final del patriarcado abstracto que inventaron los judíos–, es una tragedia hecha de caras y gestos, de retratos apenas psicológicos, retratos gestuales, con la peculiaridad evidente de que aquí se habla de las raíces de la Iglesia. Con la Iglesia hemos topado. Pero es, sobre todo, una película sobre la globalización de la historia, sus posibilidades y la moral de la reescritura.
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Es dura la escena, a vista de águila, de los parabolanos haciendo piras y quemando los libros. Puntos negros que entran y salen de la biblioteca –la de Alejandría nada menos– a cámara rápida como en un documental sobre insectos, y queman los libros. Puntos negros que no parecen hormigas, pues son demasiado grandes, sino cucarachas. Y queman los libros como los nazis. Y actúan como las hormigas, sí, pero la cámara los (re)trata como a cucarachas. Es dura. Muy dura.
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Quizá a mí, que no tengo una gran opinión de la Iglesia, esto me puede pasar desapercibido, por lo que puedo cometer el error de considerar que el público comparte mi punto de vista, un error que también puede cometer un autor, y que a menudo se comete. Pero lo cierto es que otras muchas, muchísimas personas no van a asistir a la película de la misma manera que yo. Está muy bien ser el puto amo y deslumbrar con tu dominio genial del medio. Pero el artista no vive sólo de su talento ni sólo para él, sino también de y para lo que puede/ debe/necesita hacer de él.
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Y eso causa dolor.
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España es un país católico y apostólico.
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Y encima, Amenábar es gay.
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Ole.
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